martes, 15 de diciembre de 2015

Introducción 'Perfection'


En mi mundo, todos somos perfectos. Absolutamente todos. Nuestras facciones, nuestros cuerpos, nuestros movimientos, nuestras vidas, todo lo que hacemos es perfecto. Nunca envejecemos, simplemente un día nuestro corazón deja de latir, y ahí termina todo para los Enyers. Así nos solemos llamar. Esta es nuestra sociedad, basada en la perfección.
Veréis, cuando todos nacemos tenemos características y facetas únicas, pero al comenzar a crecer, estas se van suavizando hasta desarrollarse en la perfección. Después de crecer y al llegar a la adolescencia, somos realmente perfectos.
Pero, a veces, este proceso en el que acabamos siendo impecables, se ve frustrado por un defecto que no consigue eliminar nuestro organismo, y algunas personas acaban siendo defectuosas. Son los llamados imperfectos.
Según las leyes con las cuales se rige nuestro estado, estas personas son nuestro mayor enemigo encarnado en un cuerpo, la incorrección. Si alguien conoce a una persona la cual ha cumplido recientemente la edad de 16 años y que tiene algún, por pequeño que sea, defecto, deberá avisar a nuestras autoridades que detendrán al individuo para hacerse cargo de él.
Una vez, conocí a un imperfecto. Era nuestro anterior vecino, vino a cenar a casa un par de veces mucho antes de su detención. Edmun, así se llamaba, tenía un dedo más en el pie. Nunca supimos quien avisó a las autoridades, pero siempre sospeché de su hija. Después de detenerle, nunca más volví a verle.
Me llamo Nayha y vivo en Apolíneo. Así se llama nuestro mundo. Tengo 15 años, y mi familia es como la del resto, consta de 4 miembros, una madre, un padre y un hijo de cada sexo. Así es como se llega a ser una familia perfecta.
Mi vida se basa en obedecer a mis padres. Ellos son los encargados de enseñarnos y de educarnos.
El único color que se nos permite utilizar es el blanco, el color protector, que marca la pureza, la paz y el confort.
Nadie lo sabe, pero mi color favorito es el azul. No un azul platino reflectante, como la mayoría de edificios que pueblan Apolíneo, sino el azul de de una noche clara, de esas en las que podemos distinguir algunos planetas y nuestros satélites con una enfoque que ni siquiera se asimila a nada conocido.
Vivo, como todos los Enyers en uno de los miles de rascacielos que existen. Nuestras calles están pobladas por robots, que nos ayudan a los Enyers en el día a día, y que se encargan de el mantenimiento de las plantas y de los suelos.
Mi mundo a primera vista puede resultar exuberante, en una palabra, perfecto. Pero lo que nadie sabe es que debajo de todo este mundo blanco y deslumbrante, se encuentran los imperfectos. Allí es donde son llevados, y lo que nadie sabe es lo que se les hace. Muchas personas hablan de que son sometidos a la ciencia para intentar crear medicinas y vacunas con sus organismos, otros sin embargo, dicen haber escuchado que allí se intentan transformar a los imperfectos en enyers, con un tratamiento experimental.


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