Bajé
a por más comida y cuando subí proseguimos hablando. Me pareció un
chico muy simpático y guapo, con una voz que me hipnotizaba cada
vez que hablaba. No podía evitar sonreír a todo cuanto me decía, y
hasta llegué a pensar que me estaba volviendo loca.
Después
de despedirme, me dirigí a mi dormitorio para descansar puesto que
aquel día había sido de todo menos normal.
Durante toda la noche tuve pesadillas, no cesaba de despertarme gritando porque unos robots querían arrestarme. Pero lo peor de aquel sueño es que asesinaban a Dilan. Sí, un vaivén de balas le atravesaba, tirándole al suelo inerte y sin vida. Yo debía decidirme entre correr para escapar de los robots a pararme y tratar de ayudarle puesto que, aunque parecía muerto, sus ojos no paraban de mirarme con sigilo, y más tarde suplicándome ayuda.
Durante toda la noche tuve pesadillas, no cesaba de despertarme gritando porque unos robots querían arrestarme. Pero lo peor de aquel sueño es que asesinaban a Dilan. Sí, un vaivén de balas le atravesaba, tirándole al suelo inerte y sin vida. Yo debía decidirme entre correr para escapar de los robots a pararme y tratar de ayudarle puesto que, aunque parecía muerto, sus ojos no paraban de mirarme con sigilo, y más tarde suplicándome ayuda.
La tercera vez que me desperté de aquel maldito
sueño, oí un ruido ensordecedor que provenía de algún lugar de
fuera de mi dormitorio. Sin pensarlo dos veces, me levanté y corrí
hacia la azotea, para comprobar que todo aquello no habían sido más
que un par de pesadillas. Cuando abría vieja puerta y entré
comprobé espantada como su cama yacía vacía. Y antes de que me
pudiese girar, una voz me llamó desde la esquina de la habitación.
- Hola
Nayha, que pronto te has levantado hoy,- se paró en seco al
comprobar que aún iba en pijama- ¿estás bien?
Y
sin esperarlo, me lancé a su lado para abrazarle. Al fin le volvía
a ver vivo. Mi abrazo hizo que Dilan se tuviera que dejar caer hacia
el suelo, ya que estaba sentado en él. Cuando volví a abrir los
ojos, pude observar como mi cuerpo descansaba tranquilamente sobre el
suyo, y como nuestras respiraciones se unían formando un compás de
movimientos. Me miro y entonces sonriendo, me habló.
- Parece
que no he sido el único que se ha asustado al escuchar aquel ruido
tan ensordecedor, ¿me equivoco?- dijo mirándome amablemente.
Entonces me di cuenta de que todo mi peso descansaba sobre su
herida, y rápidamente me aparté. - No hace falta que te levantes,
estoy cómodo así.
Un
segundo lleno de incomodidad terminó conmigo sentada a su lado en el
suelo.
-¿Qué
crees que habrá podido ser aquel ruido? Está claro que nada
normal. - intenté preguntarle.
- La
verdad es que no lo se, tal vez fuesen de nuevo los robots
registrando otro edificio cercano, o tal vez hallan entendido que
nunca salí de este y hallan vuelto para buscarme. Sea lo que sea,
debemos descubrirlo.
-Te
referirás a mi, porque tú no estás para investigar demasiado.-
dije mientras le habría la camisa nueva que le había cogido a mi
hermano, y que le sentaba muy bien a Dilan.
Lentamente
palpé la herida y fui desenvolviéndola de vendas para desinfectarla
de nuevo. Su aspecto seguía siendo desagradable, aunque no era
comparable al del día anterior.
- Esto
te dolerá un poco,- le susurré mientras la medicina le empezaba a
hacer efecto. Pude notar como su cuerpo se tensaba al sentir el
dolor, y como sus dientes mordían su labio sin cesar. Su mano se
posó sobre la mía para apretarla débilmente en un intento de
esquivar el dolor. - Ya casi estás.
- ¿Qué
planes tenemos para esta mañana? - dijo aún con el rostro
fruncido.
- La
verdad es que yo debería ir a cambiarme antes de que mi madre me
vea entrando a casa en pijama, - una nueva sonrisa se formó en sus
labios cuando su mirada bajó hasta posarse en mis zapatillas
blancas con forma de peluche. -Eh, ni se te ocurra meterte con
ellas, son cómodas. Y no sé que se te habría pasado por esa
cabeza, pero tu plan para esta mañana y para las siguientes mañanas
será no moverte de aquí y descansar. Y tranquilo, luego te subiré
algunos libros para que no te aburras y puedas entretenerte. Si
quieres, aquí tengo guardados varios.- me puse de puntillas para
alcanzar uno de ellos que estaba situado en la estantería. - Es un
clásico, espero que te guste. Le dije mientras se lo dejaba en el
suelo y me disponía a salir por la puerta.
-¡Espera!
- Está
bien, dime.
- No
tardes mucho Nayha.
-¿Y
por qué debería darme prisa?- sonreí pícara.
-Porque
eres lo único que tengo para entretenerme, y que al menos me
devuelve las bromas.- contestó guiñándome un ojo.
El
resto de la mañana la dediqué a coger del comedor toda la comida
que podía guardar en mi mochila, y a recolectar ropa de la
lavandería. También intenté comportarme correctamente delante de
mi madre, para que al menos pensase que todo el tiempo que andaba por
ahí con un libro me estuviese haciendo efecto en un aumento de mi
cortesía. A menudo, me costaba comprenderla. No entendía su vista
del mundo, de la sociedad, tratando siempre de cumplir las normas y
educando a sus hijos con esos valores. Para ella los imperfectos eran
una aberración genética provocada por una clase de virus, o eso le
habían contado sus amigas del té. Y la verdad, es que yo nunca lo
había visto así. Incluso antes de conocer a Dilan, me parecía una
teoría demasiado escrupulosa para ser cierta. Otro tema eran los
robots. De pequeña me daban terror, y la verdad es que sin mi
hermano, que tardó horas para enseñarme como formatear uno, y como
en su configuración no estaba la opción de matar, no habría
logrado superar aquel miedo. Pero, en la última década, un nuevo
robot había salido al mercado, un robot que se encargaría de la
detención de imperfectos, y que esta vez si tenía la opción de
disparar si alguno se daba a la fuga. Un escalofrío me recorrió al
recordar el disparo de Dilan. Él era una buena persona, no tenía la
culpa de ser así. Nadie tiene la culpa de nacer con una pequeña
cicatriz. Nadie.
TODOS LOS CAPÍTULOS LIBRO PERFECTION AQUÍ.
0 comentarios:
Publicar un comentario