sábado, 26 de diciembre de 2015

CAPÍTULO 2/ PERFECTION


Bajé a por más comida y cuando subí proseguimos hablando. Me pareció un chico muy simpático y guapo, con una voz que me hipnotizaba cada vez que hablaba. No podía evitar sonreír a todo cuanto me decía, y hasta llegué a pensar que me estaba volviendo loca. 
 
Después de despedirme, me dirigí a mi dormitorio para descansar puesto que aquel día había sido de todo menos normal. 
Durante toda la noche tuve pesadillas, no cesaba de despertarme gritando porque unos robots querían arrestarme. Pero lo peor de aquel sueño es que asesinaban a Dilan. Sí, un vaivén de balas le atravesaba, tirándole al suelo inerte y sin vida. Yo debía decidirme entre correr para escapar de los robots a pararme y tratar de ayudarle puesto que, aunque parecía muerto, sus ojos no paraban de mirarme con sigilo, y más tarde suplicándome ayuda. 
La tercera vez que me desperté de aquel maldito sueño, oí un ruido ensordecedor que provenía de algún lugar de fuera de mi dormitorio. Sin pensarlo dos veces, me levanté y corrí hacia la azotea, para comprobar que todo aquello no habían sido más que un par de pesadillas. Cuando abría vieja puerta y entré comprobé espantada como su cama yacía vacía. Y antes de que me pudiese girar, una voz me llamó desde la esquina de la habitación.

- Hola Nayha, que pronto te has levantado hoy,- se paró en seco al comprobar que aún iba en pijama- ¿estás bien?

Y sin esperarlo, me lancé a su lado para abrazarle. Al fin le volvía a ver vivo. Mi abrazo hizo que Dilan se tuviera que dejar caer hacia el suelo, ya que estaba sentado en él. Cuando volví a abrir los ojos, pude observar como mi cuerpo descansaba tranquilamente sobre el suyo, y como nuestras respiraciones se unían formando un compás de movimientos. Me miro y entonces sonriendo, me habló.

- Parece que no he sido el único que se ha asustado al escuchar aquel ruido tan ensordecedor, ¿me equivoco?- dijo mirándome amablemente. Entonces me di cuenta de que todo mi peso descansaba sobre su herida, y rápidamente me aparté. - No hace falta que te levantes, estoy cómodo así. 
 
Un segundo lleno de incomodidad terminó conmigo sentada a su lado en el suelo.

-¿Qué crees que habrá podido ser aquel ruido? Está claro que nada normal. - intenté preguntarle.
- La verdad es que no lo se, tal vez fuesen de nuevo los robots registrando otro edificio cercano, o tal vez hallan entendido que nunca salí de este y hallan vuelto para buscarme. Sea lo que sea, debemos descubrirlo.

-Te referirás a mi, porque tú no estás para investigar demasiado.- dije mientras le habría la camisa nueva que le había cogido a mi hermano, y que le sentaba muy bien a Dilan.
Lentamente palpé la herida y fui desenvolviéndola de vendas para desinfectarla de nuevo. Su aspecto seguía siendo desagradable, aunque no era comparable al del día anterior.

- Esto te dolerá un poco,- le susurré mientras la medicina le empezaba a hacer efecto. Pude notar como su cuerpo se tensaba al sentir el dolor, y como sus dientes mordían su labio sin cesar. Su mano se posó sobre la mía para apretarla débilmente en un intento de esquivar el dolor. - Ya casi estás.

- ¿Qué planes tenemos para esta mañana? - dijo aún con el rostro fruncido.

- La verdad es que yo debería ir a cambiarme antes de que mi madre me vea entrando a casa en pijama, - una nueva sonrisa se formó en sus labios cuando su mirada bajó hasta posarse en mis zapatillas blancas con forma de peluche. -Eh, ni se te ocurra meterte con ellas, son cómodas. Y no sé que se te habría pasado por esa cabeza, pero tu plan para esta mañana y para las siguientes mañanas será no moverte de aquí y descansar. Y tranquilo, luego te subiré algunos libros para que no te aburras y puedas entretenerte. Si quieres, aquí tengo guardados varios.- me puse de puntillas para alcanzar uno de ellos que estaba situado en la estantería. - Es un clásico, espero que te guste. Le dije mientras se lo dejaba en el suelo y me disponía a salir por la puerta.

-¡Espera!

- Está bien, dime.
- No tardes mucho Nayha.

-¿Y por qué debería darme prisa?- sonreí pícara.

-Porque eres lo único que tengo para entretenerme, y que al menos me devuelve las bromas.- contestó guiñándome un ojo.
 
El resto de la mañana la dediqué a coger del comedor toda la comida que podía guardar en mi mochila, y a recolectar ropa de la lavandería. También intenté comportarme correctamente delante de mi madre, para que al menos pensase que todo el tiempo que andaba por ahí con un libro me estuviese haciendo efecto en un aumento de mi cortesía. A menudo, me costaba comprenderla. No entendía su vista del mundo, de la sociedad, tratando siempre de cumplir las normas y educando a sus hijos con esos valores. Para ella los imperfectos eran una aberración genética provocada por una clase de virus, o eso le habían contado sus amigas del té. Y la verdad, es que yo nunca lo había visto así. Incluso antes de conocer a Dilan, me parecía una teoría demasiado escrupulosa para ser cierta. Otro tema eran los robots. De pequeña me daban terror, y la verdad es que sin mi hermano, que tardó horas para enseñarme como formatear uno, y como en su configuración no estaba la opción de matar, no habría logrado superar aquel miedo. Pero, en la última década, un nuevo robot había salido al mercado, un robot que se encargaría de la detención de imperfectos, y que esta vez si tenía la opción de disparar si alguno se daba a la fuga. Un escalofrío me recorrió al recordar el disparo de Dilan. Él era una buena persona, no tenía la culpa de ser así. Nadie tiene la culpa de nacer con una pequeña cicatriz. Nadie.

TODOS LOS CAPÍTULOS LIBRO PERFECTION AQUÍ.

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