Tras quedar paralizados por lo
menos diez minutos debajo del agua, Liam se giró y ascendió hasta la
superficie. Cómo si el fuera un imán, imité sus movimientos y lo seguí. Al
salir me costó adaptarme. Tenía que respirar de otra manera. Más rápido.
Me arrastré hasta la orilla y me
tumbé. Estaba asustada, aturdida y fatigada.
Tardé unos segundos en recuperarme
y como si me hubieran dado cuerda me dirigí a Liam y le hablé con un ritmo
acelerado y un tono demasiado alto.
-¿Qué acaba de pasar? ¡Esto no es
normal! Necesito aclararme, necesito que me expliques lo que está sucediendo.
-No puedo creerlo- balbuceó- tu…
-¿¿¿ Qué???
-A ver- se tumbó a mi lado
nervioso.- ¿Por donde empiezo?
-Por el principio por favor. ¿Eres
consciente de lo que ha pasado o me estoy volviendo loca?
La brisa provocó que su pelo castaño se
agitase ligeramente, sus ojos, ahora azules se mostraban fríos, no tenían
reflejos ni transmitían la calidez con la que me embriagó momentos antes para
que saltara al agua. Su mirada estaba perdida en el cielo. Durante varios
minutos permaneció pensativo con los brazos entrelazados debajo de la cabeza
intentando buscar las palabras indicadas para contarme algo que de no ser por
su aspecto serio y preocupado yo nunca me habría creído, de hecho lo hubiera
tomado por un autentico chiflado.
-
Los seres vivos se han creado de dos formas
completamente diferentes. Aquellos que evolucionaron en la superficie terrestre
y los que lo hicieron en océanos y mares- me miró fijamente y continuó- las
especies terrestres se han desarrollado hasta la existencia de los humanos,
seres que se han considerado los mas inteligentes de la historia. Sin embargo, ¿no
te has preguntado nunca por qué los seres acuáticos no se han desarrollado
hasta tal punto? Sí lo han hecho. Obviamente las sirenas y los tritones son
mitos pero estos seres tienen un aspecto similar a los humanos y unas
cualidades físicas y características mentales y psicológicas muy peculiares. Se
desconocía su existencia ya que han sido siempre aislados, los seres terrestres
han sido su amenaza. Hace unos años estos decidieron introducirse en el mundo
de los humanos para vengarse de todo el daño que ellos causaron a sus
antepasados.
-
No estarás diciendo qué…
-
Estas criaturas pertenecen a la raza Malbaria y tú,
Allison y yo formamos parte de ella. No somos humanos.
No pude hablar. Las palabras no salieron
de mi garganta. Liam insinuó que éramos seres acuáticos. Diferentes. Imposible.
-
El primer día en el que te vi lo noté algo raro en ti,
me vino a la cabeza la idea de que fueras como yo. Tu mirada y tu forma de
actuar no era a lo que yo estaba acostumbrado. Pero al siguiente día al ver que
no te bañabas mientras hacíamos surf, eliminó por completo mi extravagante idea
para nosotros es casi imposible soportar estar fuera del agua. Aunque ya
entiendo por qué tu puedes. ¿Te han comido la cabeza desde pequeña verdad? Por
eso me has dicho que te daba miedo el agua. En fin, no me esperaba que fueras
como yo, pero tenía que comprobarlo y veo que no me he equivocado. Entiendo que será difícil para ti aceptar lo
que eres.
-
¿Difícil? No entiendo absolutamente nada. Yo… eh… en
los últimos días he tenido mucha sed y me aparecen manchas en el cuello. ¿Tiene
algo que ver, con todo esto? ¿Porqué Evelyn me prohibía bañarme y ahora me trae
a un lugar con playa?
-
Estas son las reacciones al evitar el agua. Y lo de
Evelyn yo tampoco lo entiendo. Eso lo tendrás que descubrir por tu cuenta.
Se levantó, me cogió de la mano. Y sin apartar su mirada de
mí caminamos hasta la orilla.
-
Espera, tengo más preguntas-dije.
Puso su dedo índice sobre sus
labios para que me callara. Nos sumergimos en el agua.

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