-¿Por dónde se supone que vais?- dijo en la otra línea con voz impaciente y procuosa.
- Tranquila Silvi, que ya llegamos. ¿Tantas ganas tienes de ir a la playa?- respondió una voz cansada y relajada.
- Bastantes, es la primera vez que nos vemos en todo el verano.
Sara observaba como detrás de aquella apacigües rocas se iba comenzando a ver unos reflejos azules, cuyos destellos no correspondían si no a otro lugar que el mar mediterráneo. Llevaba mucho tiempo queriendo volver a ver a su prima, y poder revivir todos los momentos pasados juntas, que sin lugar a dudas habían sido increíbles.
El Citroen azul cián giró inesperado hacia una pequeña y estrecha calle. Habían llegado. Un hombre observaba la llegada de el azulado coche, y en cuanto logró ver a su conductor bajó a indicar el lugar de aparcamiento.
Era uno de los amigos de los padres de Sara y Silvia.
En cuanto Sara bajó del coche, nerviosa como una niña, se dispuso a buscar a su prima mayor, que no tardó en bajar a recibir a la familia.
-Ponte el bañador y vámonos antes de que estos pesados se vengan con nosotras- susurró Silvia a Sara.
Pero ya era demasiado tarde. Los padres de ambas las pararon antes de que las dos felices y aventureras primas se pudiesen marchar hacia la bella cala.
- Chicas, acabamos de llegar. No os conocéis esto, y os podrías perder las dos solas. Iros con los chicos. Pablo se conoce todas las playas como la palma de su mano.
- Puf. Siempre termináis acoplándonos a los críos.
Y después de aquello, marcharon los cuatro muchachos hacia la cala. Silvia la mayor, Sara y Pablo de la misma edad e incluso de la misma clase, aunque entre ellos había un terrible abismo social. Pablo era un friki. Sí, a su pandilla les llamaban los Pikachus, algo que Silvi nunca entendió, por mucho que Sara le explicara que su nombre era debido a que de pequeños jugaban siempre a los pokemons. El grupo se cerraba con el hermano pequeño de Sara, Nacho, que se llevaba con su hermana tres años.
A lo lejos, Pablo les avisó que comenzaba a verse la cala, que se hallaba en una zona perfectamente escondida y secreta. Un lugar misterioso que sin duda alguna traería para Silvia y Sara la aventura perfecta para un día apasionado de playa.
Siguiente capítulo: http://diariodeunawonderland.blogspot.com.es/2015/05/cala-secreta-parte-ii.html
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